Chapeau por la Afición de la Basílica, chapeau por el Equipo, chapeau por Alejandro Martínez, quien acertó con los cambios.
El domingo, muchos llegábamos al Pabellón Santiago Martín, sabiendo que nos enfrentábamos al mejor equipo de la Adecco Oro, pero sabiendo que aún no se había dicho la “última palabra”.
El Blu:Sens Obradoiro, empezó dominando los tableros, gracias a un gran Oriol Junyent, que era el terror de la zona, y precisamente, el último cuarto terminaría con una canasta suya, y con el miedo metido en el cuerpo (16-17).
Mal empezó el segundo cuarto, ya que nos endosaron un parcial de 0-4, y que tras un tiempo muerto de Alejandro Martínez, llegó aumentar hasta 2-11, pero fue Nicolás Richotti, el protagonista de la tarde-noche, quien maquilló el resultado en este periodo, con un triple, dejando el electrónico en un 30-35.
Y el espíritu de la Catedral, el Juan Ríos Tejera, se trasladó a la Basílica, el Santiago Martín; el brío de la afición, condujo al Canarias, a una remontada espectacular.
Fue, un grandioso Nacho Yáñez, quien nos condujo al inicio de ese camino, con tres triples consecutivos, seguido de otro más de Albert Sabat, quienes nos encaminaron hacia la victoria.
Mientras, el cotonou Mac Koshwal estuvo más participativo, pero los que hacían daño eran; nuestro buque insignia Richi Guillén y Jesús Chagoyen.
Y llegó el gran protagonista de la noche, Nicolás Richotti, que no sólo clavaba un triple desde su casa con el crono de posesión a cero para derrotar anímicamente a los gallegos, sino que también, abrió el tarro de las esencias, y efectuó un Mate estratosférico, dejando relucir su increíble calidad, haciendo que todo el pabellón gritara al unísono su nombre…
Al final victoria estimulante del Club Baloncesto Canarias por 79-65, que nos coloca séptimo en la tabla clasificatoria y con la sensación que jugando así pocos equipos nos pueden ganar en la Basílica.
