En Fuenlabrada, se contaba con la victoria, y no porque el rival fuera precisamente el C.B. Canarias u otro, sino porque la espectacular victoria ante el Valladolid, les había concedido un cierto crédito. Pero quizás este fue el problema, se jactaron de prepotencia, olvidándose, que el currículo, y lo realizado anteriormente, hay que demostrarlo día a día en la cancha, con el trabajo, sin menos preciar a ningún contrario, y menos en ésta Liga Endesa.
El C.B. Canarias se enfrentó al titular del Pabellón Fernando Martín, un Mad-Croc Fuenlabrada, donde se le superó en el rebote (31-39) en el porcentaje tiros de dos (40%-63%).
Los aurinegros, marcaron desde el inicio el territorio, como así lo demuestra el parcial que se le endosó al equipo madrileño 5-15. En este primer cuarto, tanto Jakim Donaldson como Blagota Sekulić, eran un muro, donde el contrario se lamentaba, por lo infranqueable de superar.
¡Chapeau! Por la gran defensa desplegada en este primer cuarto, pero es que el ataque no desmerecía, donde la eficacia era la tónica.
Los pívot locales les costaba “Dios y ayuda”, defenderlos e inteligentemente cargamos el ataque sobre ellos. Desde, la escuadra aurinegra, todos aportaban, atrás y adelante, y desde el bando del Fuenlabrada, tan sólo Feldeine, mantenía a su equipo.
El final del cuarto, arrojaba un elocuente 11 a 23, producto, entre otras cosas, en la diferencia de rechaces; 12 del Canarias, y tan sólo 3 por parte del Fuenlabrada.
En el segundo cuarto, Canarias conseguía aguantar el tipo, gracias al ajuste de la defensa de los pupilos de Trifón Poch, que subieron líneas, llegándose al descanso con el resultado 34 a 37.
A la salida de vestuarios, todos pensábamos que "sí se podía", sabiendo de nuestras opciones.
El Fuenlabrada nuevamente se daba de bruces con las torres aurinegras, consiguiendo anotar tras canastas muy elaboradas. Nuestros pívots eran unos “Titanes”, ya fuera Donaldson, Sekulić o Lampropoulos, dueños y señores de la pintura, sobre todo Fotis, que llegó a los 17 de valoración. Un parcial de 0-7 al final del cuarto liderado por un magnífico Úriz, dejó este cuarto con 50-57.
Y llegó el cuarto de la verdad, el último, donde Ricardo Úriz, dio un auténtico recital a todo el que se pusiera enfrente, haciendo jugar a sus compañeros, anotando, controlando el ritmo… sencillamente, “elegante”. No así ocurría con Nico Richotti, que sigue empeñado en hacer cosas, extravagantes, impropias de su calidad.
El Canarias, con un quinteto casi inédito, afianzó su victoria, jugado con mesura, gracias a la extraordinaria actitud de Jesús Chagoyen y Fotis Lampropoulos, la maestría de Ricardo Úriz y el acierto desde el tiro libre que remataba la tercera victoria 65-73.
