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| Foto: ACB. |
El C.B. Canarias cayó derrotado el domingo, en el Príncipe
Felipe de Zaragoza, por 81 a
67.
Los dos primeros cuartos, de los aurinegros que evaluamos
como de notable, y un segundo periodo pésimo. Se demostró de lo que está
capacitado el equipo canarista en esos dos primeros cuarto, pero también, se
demostró de lo que no se puede ni se debe hacer, y fiel reflejo fue los dos últimos
cuarto.
El primeros cuartos, se mantuvo la calma, con la buena aportación
delante, de Levi Rost y Blagota Sekulić, este último brillante en el primer
periodo.
Y vinieron las rotaciones, con un Carles Biviá, dirigiendo
bien, aportando en ataque (Dos triples) y con el incombustible Jakim Donaldson
debajo del aro, y a ellos se unieron el acierto de los hombres exteriores.
Norel era muy superior a Guillén en la pintura (ocho puntos y cinco rebotes en
el segundo cuarto), pero el juego aurinegro presentaba más argumentos
colectivos.
Tampoco nos olvidamos de Nico Richotti, que dejó la precipitación
y la ansiedad en el banquillo, aportando iniciativa en el ataque.
Pero el C.B. Canarias, no supo matar el encuentro cuando lo
tuvo a tiro, desaprovechando tres ataques casi consecutivos, y le dieron vidilla,
a un CAI, que no podía parar el ventarrón ofensivo de los nuestros. Con todo,
los aurinegros aguantaron el tipo (39-45).
Y llegó los dos cuartos fatídicos, los dos últimos, donde los
Roll, los Van Rossom, y los Toppert, nos destrozaron desde el perímetro con la
anuencia de nuestra defensa.
Ahora los del perímetros no daban una.
Un elocuente parcial de 21 a 6 nos dejaba helados. Nuestro punto de
mira estaba totalmente desviado, malas decisiones y perdidas, resumen el fatal
desenlace de un encuentro que se nos escapó.
Pero, lo que nos queda que este equipo es capaz, y que si se
lo propone, de ponerle las cosas muy feas al cualquier equipo.
