Ayer fueron muchos aficionados con la ilusión de repetir la
proeza que se realizó ante el Gran Canaria. Y motivos para ello habían, tras la
inclusión de los dos nuevos fichajes, Carl English, y Daniel Kickert. Pero la
realidad es tozuda, y es que el Unicaja tras la mala noticia del pasado jueves,
cuando se quedaron fuera de la competición europea; los malagueños, se consolidaron
en la cuarta posición de la clasificación, es decir, estamos ante uno de los
mejores equipos de Europa.
Unicaja realizó un encuentro muy serio, con la ayuda extra
del árbitro andaluz, que con alevosía, persiguió durante buena parte del partido
a los aurinegros, aunque reconocemos, que no influyó en el resultado, que
finalizó con victoria del Unicaja 60 a 71.
El C.B. Canarias fue un equipo que luchó, con intensidad, pero
que no juega a nada, pensamos que el grupo está anímicamente y físicamente
cansado, casi sin alma.
Según una buena parte de las religiones, el alma es lo que
hace al hombre ser capaz de instintos, sentimientos, emociones, pensamientos y
decisiones libres, así como de volver sobre sí mismo, la autoconciencia.
Pues bien, ayer desde el banquillo con sus decisiones cuestionables,
y con un equipo que no se veía que fueran conscientes de lo que son, producto a
nuestro juicio, de decisiones mal gestionadas, se autoderrotó.
Desconocemos, qué es lo que ha provocado esto, cual es la
causa... lo intuimos, pero mejor no señalar, y pasar página, porque nuestro
objetivo, es la permanencia en la Liga Endesa.
