Aunque esta derrota no va dejar de creer en este grupo ¡Faltaría más! Se comenzó el encuentro con un primer periodo controlando al Estudiantes. Se nos presentaba un equipo muy incómodo para los aurinegros, jugando con dos o tres jugadores muy grandes en la zona, que no supimos controlar sino parte del encuentro. Un Sebas Saiz, que diga los que diga es un cuatro, hacía lo posible para defender a Goran Suton, hombre de 2,8 m. Un Ferran Bassas, que no tuvo su día, otro que no tuvo su día fue Tim Abromaitis. Reseñar que Nico Brussino, se esconde a las primeras de cambio, tiene que ser más descarado y dejar los complejos del tiro en el banquillo. También, es cierto que en la cabecera en ocasiones Javi Beirán, ralentiza al equipo.
Después del descanso (39-28), y ante un rival que podría haber sido asequible, se dejó de seguir el guion, haciendo las cosas que sabemos hacer, se llegó a un juego que no es el nuestro. Está claro que no podemos ni debemos depender en demasía de Thaddus McFadden porque nos volvemos predecibles. El camino de la victoria lo sabe este equipo, ayudar más en defensa.
