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    junio 14, 2026

    TXUS VIDORRETA, LA CARA Y LA CRUZ DEL MILAGRO AURINEGRO


    La etapa de Txus Vidorreta al frente del C.B. 1939 Canarias, SAD (La Laguna Tenerife) quedará para siempre inscrita con letras de oro en la historia de la entidad aurinegra. Un ciclo construido sobre el trabajo de un entrenador de reconocido prestigio y sustentado por un núcleo de jugadores excepcionales, liderados durante años por la figura irrepetible de Marcelinho Huertas.

    No reconocer la labor desarrollada por Vidorreta sería una injusticia difícil de comprender. Un trabajo que le ha sido abonado espléndidamente, donde asumió su desempeño con profesionalidad, dedicación y brillantez. La entidad apostó firmemente por su proyecto, otorgándole uno de los contratos más extensos y sólidos del baloncesto español.


    Los resultados avalan sobradamente esa apuesta. Bajo su dirección, el C.B. 1939 Canarias ha conquistado cinco títulos nacionales e internacionales, ha alcanzado las mayores cotas deportivas de su historia y se ha consolidado como un habitual en las fases finales tanto de la Liga ACB como de las competiciones europeas. 

    La trayectoria de Txus Vidorreta en el banquillo tinerfeño se divide en dos etapas claramente diferenciadas. La primera se desarrolló entre 2015 y 2017, periodo en el que sentó las bases del crecimiento deportivo que estaba por llegar. Tras un breve paréntesis, regresó en 2018 para iniciar una segunda etapa que se ha prolongado hasta la actualidad.

    Palmarés de TXUS VIDORRETA

    🏆 2 Basketball Champions League.

    🏆 2 Copas Intercontinentales FIBA.

    🏆 Supercopa Endesa

    🥇 Mejor Entrenador de la Liga Endesa ACB 2016-17.

    🥇 Mejor Entrenador de la Basketball Champions League 2025.

    🥇 Entrenador de la Década de la Basketball Champions League (2026).

    La salida de Txus Vidorreta rumbo al Valencia Basket en el verano de 2017 no estuvo exenta de polémica. Su marcha, además, vino acompañada por la incorporación al conjunto valenciano de Aaron Doornekamp, una circunstancia que fue recibida con evidente malestar por una gran parte del entorno aurinegro, que interpretó aquel movimiento como un doble golpe para un proyecto que acababa de alcanzar una dimensión histórica.

    En apenas un año después se produjo su regreso al banquillo a Tenerife, las opiniones volvieron a dividirse. Mientras algunos defendían la vuelta del técnico por su indudable capacidad profesional y por los éxitos logrados en su primera etapa, otros consideraban que su retorno no debía haberse producido. Entre los sectores más críticos se recuperó incluso la célebre sentencia atribuida al procónsul romano Quinto Servilio Cepión, «Roma no paga a los traidores» (Roma traditoribus non praemiat), una expresión utilizada para reflejar el sentimiento de quienes entendían que abandonar el proyecto en uno de sus momentos más brillantes era una decisión difícil de olvidar.

    Sin embargo, el tiempo terminó imponiendo las decisiones de la dirección técnica de la Entidad. Más allá de las heridas que pudiera dejar aquella salida, la segunda etapa de Vidorreta al frente del conjunto aurinegro se convirtió en la más exitosa de la historia de la entidad, elevando al club a un nivel de competitividad y prestigio. Aun así, la controversia de aquella marcha y su posterior regreso continúa formando parte del debate histórico que rodea la figura del entrenador vasco en Tenerife.

    Pasar de puntillas por ciertos aspectos no sería honesto ni riguroso. Por ello, entendemos que es necesario destacar elementos que, aunque aparentemente secundarios, han tenido una influencia mucho mayor de la que pudiera percibirse a simple vista. Y en el caso de Vidorreta, ese reverso ha sido tan visible como sus éxitos. Su carácter fuerte ha derivado en numerosas ocasiones en actitudes percibidas como caprichosas, obstinadas y excesivamente rígidas. Su reconocida obstinación y su carácter caprichoso le llevaron en más de una ocasión a relegar al banquillo a jugadores que podían aportar más al equipo. Una gestión difícil de entender desde el punto de vista deportivo, ya que suponía desaprovechar recursos valiosos de la plantilla. Cuando la convicción se convierte en cerrazón, el perjudicado no es el entrenador, sino el rendimiento colectivo del equipo. 


    Señalar, la falta de mesura en determinados comportamientos públicos y algunas reacciones desproporcionadas en momentos de tensión han terminado por eclipsar, en parte, algunas de sus indudables virtudes profesionales.

    Nadie cuestiona sus conocimientos baloncestísticos ni su capacidad para dirigir equipos. Lo que sí ha generado debate a lo largo de su trayectoria es su manera de relacionarse con el entorno competitivo. No resulta casual que sea una figura especialmente controvertida en numerosas canchas de la ACB, donde durante años ha sido objeto de pancartas, cánticos y críticas personalizadas por parte de aficiones rivales. Tampoco es un secreto que el calificativo de "llorón" le ha acompañado con frecuencia, fruto de una imagen pública asociada a sus reiteradas protestas y discrepancias con el estamento arbitral.

    Esa confrontación permanente con determinados árbitros y con diversos entornos deportivos acabó generando una percepción negativa que trascendía a su propia persona. En más de una ocasión, la imagen proyectada por su comportamiento terminó salpicando al propio club aurinegro, una entidad históricamente caracterizada por la discreción institucional, el respeto y la estabilidad. Una circunstancia especialmente injusta para una organización que nada tenía que ver con determinadas polémicas y que, sin embargo, se veía arrastrada a debates y controversias originados por la figura de su entrenador.

    Porque si algo ha demostrado la trayectoria de Vidorreta es que su extraordinaria capacidad técnica ha convivido siempre con una personalidad que genera admiración entre sus seguidores, pero también rechazo entre sus detractores. Una dualidad que le ha acompañado durante toda su carrera y que explica por qué, siendo uno de los mejores entrenadores del baloncesto español de las últimas décadas, sigue siendo también una de sus figuras más polarizadoras.